Cada año miles de australianos gastan grandes cantidades de dinero en hacer apuestas online. Las leyes australianas prohíben este tipo de juego pero no resulta nada difícil en internet saltarse la ley y encontrar una web que les permita jugar.
Son las ocho de la mañana y James elige un juego desde la pantalla de su ordenador. “Vamos a elegir un juego. ¿Qué prefieres? ¿Póker?. Ok. Mira ahí tienes una sala que me ofrece una partida por 4.40 dólares. Me gusta jugar. Juego todos los días y lo considero mi hobbie”
En realidad James no está quebrantando ninguna ley australiana, la página web donde está jugando PokerStars que es la que acepta sus apuestas, si.
“Claro que sé que jugar no es legal pero no lo considero algo inmoral ni le hago daño a nadie. No me parece que esté haciendo nada malo. Así que seguiré jugando hasta que alguien o algo me lo impida”
Los sitios de apuestas de internet no deberían poder ofrecer juegos de casino, póker, bingo o cualquier otro tipo de apuestas a los australianos. Pero lo hacen y ahora mismo es posible acceder desde Australia más de 2.000 páginas web de juegos y apuestas. Según las estadísticas más del 30% de los australianos ha probado el juego online.
Hay una gran industria que mueve millones de dólares. El juego online es un gran comercio que opera a nivel mundial. Hay más de un billón de dólares que se mueve desde Australia a webs de casinos online. La gran mayoría de estos sitios se publicitan patrocinando a los más populares deportes australianos.
Las apuestas online se están haciendo famosas y están creciendo a una velocidad de infarto. Creo que tenemos la oportunidad de legislar y controlar el sistema de juego para Australia antes de que empiecen a surgir problemas.
Prohibir el juego sólo empeoraría las cosas. Es una industria global, incluso tras el cierre en América de las principales páginas de póker el que ha querido seguir jugando ha encontrado la manera. Hay que crear una nueva ley del juego adecuada a este nuevo sistema que opera a nivel mundial